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lunes, 1 de febrero de 2021

Guía N1 Primer Periodo

 

Prueba Diagnóstica: ¿Quién soy?

Esta primera guía, será un espacio para que te conozcas y te preguntes ¿Quién soy?, vas a reconocer que eres un ser con características físicas, biológicas, sociales, culturales y emocionales que te identifican y te convierten en un ser único. Compartirás tus preferencias, tus habilidades y tu historia de vida.

Identificar tus características personales te permitirá reconocer los rasgos que te diferencian de los demás y autoevaluarte constantemente para lograr manejar adecuadamente tus emociones y establecer relaciones de sana convivencia con quienes te rodean. Te invito desde este momento a que no dejes de preguntarte: “¿quién soy?” y que reconozcas que tu historia, tu presente y tu proyecto de vida hacen parte de lo que eres. Tu identidad se construye a lo largo de tu existencia.

 

Actividad

Responde cada uno de los cuestionamientos que se presentan en la imagen, recuerda que es un espacio de autoevaluación y reflexión.


viernes, 24 de abril de 2020

Urbanidad de Carreño

LOS BUENOS MODALES.

—“La urbanidad es el principio básico de nuestro orden social.”
La guerra de las galaxias. Episodio 1. La amenaza fantasma, 1999.

Actualmente se escuchará esta frase con mucha frecuencia: “En estos tiempos difíciles, no hay trabajo, no hay dinero, no hay tiempo para esas delicadezas, hay que hacer las cosas de cualquier manera, y rápido; lo importante es ganar más dinero…” Da pena, frases como éstas, pero es algo que pasa a diario.

Sin embargo, la realidad es muy distinta: hoy más que nunca, la sociedad y los jóvenes necesitan estas normas de urbanidad para no convertirse en simples máquinas que hacen y producen, pero van siendo cada vez, menos personas; la persona se demuestra en cómo es, “y cómo trata a los demás” y no en cuánto hace, porque las máquinas pueden hacer eso y mucho más y en poco tiempo.

En estos tiempos en que el mundo va a pasos agigantados y a una velocidad cada vez más vertiginosa, la buena educación permanece como una necesidad de quien quiera vivir y triunfar en medio de una sociedad humana. Son estas normas las que hacen un mundo agradable en el que sea posible vivir con dignidad en medio del respeto mutuo y la colaboración entre los seres humanos como Hijos de Dios.

No sería exagerado decir que, en vez de avanzar, como lo hemos hecho en la tecnología, estamos retrocediendo en el aspecto humano: Valga decir que hoy en día cuando un niño se levanta de la cama, ya no saluda a su padre o a su madre, sino que pide refunfuñando directamente diciendo:” ya está el desayuno”, y los que no son tan niños también así se comportan, “si antes iban con los padres a las reuniones familiares o fiestas, hoy en día son un estorbo, ¿digan que no?
Esto me hace pensar que hemos retrocedido siglos atrás cuando los hombres primitivos sólo se reunían entre sí para cazar un elefante porque uno solo no podía, y una vez cazado, el más fuerte se llevaba la mejor parte y se volvían cada cual a su propia cueva. ¿Pasará algo de esto actualmente?

Por eso como profesionales en ningún momento podemos descuidar lo humano. Debe ir creciendo más y más al igual que la vida interior. Cada día debemos descubrir cosas nuevas en el trato con los demás.

La Urbanidad y buenos modales, te sugieren todo un arte de vivir bien; de vivir con respeto a los que conviven contigo, saber comportarse y saber estar, saber escuchar, mirar de frente. Es decir, un arte de vivir educadamente. Porque vivir bien no es darse una buena vida, sino crecer como persona, crecer en personalidad, en sentido social, en libertad, en ser útil, y no un insecto.

Hábitos que son de mal gusto:

- Chuparse o morderse un mechón de pelo.
- Morderse las uñas o cutículas.
- Sentarse con las piernas separadas o con las piernas cruzadas o torcidas de una manera poco convencional.
- Masticar chicle mientras habla o con la boca abierta.
- Fumar en la calle o hacerlo sin haber pedido permiso a los presentes, especialmente a sabiendas de que el olor a cigarro puede ofender o incomodar a alguien.
- Tener un cigarrillo en los labios mientras habla.
- Hacer que los demás se sientan culpables o incómodos mientras come algún delicioso postre solamente porque usted debe abstenerse debido a alguna dieta.
- Rascarse o pellizcarse la cara.
- Cometer la indiscreción de hacerle alguna pregunta íntima a alguien en voz alta: ¿Es eso una peluca?
- Usar un cepillo o peine sucios.
- Aplicarse maquillaje o peinarse en la mesa de comer
- Usar rulos en el cabello en público
- Llevar esmalte de uñas descascarado, uñas partidas o maltratadas o, peor aún, sucias.
- Una línea demasiado dramática y notable que delimite claramente dónde termina el maquillaje y dónde comienza el color natural de la piel.
- Hablar demasiado o en detalle de excentricidades personales: operaciones, enfermedades, neurosis, alergias, accidentes, etc.
- Comer ruidosamente haciendo gestos exagerados.
- Introducir pedazos de comida demasiado grandes a la boca.

EN LA MESA

Aquí los modales cobran un gran protagonismo y es una "cancha" perfecta para demostrar que tenemos una buena educación. Pero si en casa son importantes, puede comprender que fuera de este entorno cobran aún mayor importancia.
Por eso nuestra casa es un lugar para practicar importante. Si habitualmente comemos con corrección, no tendremos que forzar nuestros modales cuando salimos de casa. Y tampoco se nos "escapará" ninguna "mala costumbre" que solemos tener en ambientes más familiares.

Víctor Hugo, el escritor de Los Miserables, decía que los manjares que él servía recibían más alabanzas que sus novelas. Eso era porque sabía comer bien, con etiqueta.

Sin embargo, hoy los modales a la hora de los alimentos pueden parecer chocantes, a pesar de que existen reglas básicas que se toman en cuenta, por ejemplo, para una comida de negocios. Todo comenzó en el Siglo 16, en España

y Francia, cuando la mesa, el bocado, lo que se servía y cómo se comía, comenzó a convertirse en un arte refinado.

A partir del reinado de Isabel la Católica los hombres y las mujeres comenzaron a comer en la misma mesa, con el riesgo de la supuesta promiscuidad. Se lavaban las manos en palanganas de plato y luego se rezaba una oración.

Entonces era permitido escupir en el suelo, limpiarse las manos con migajón de pan y comer con el sombrero puesto, costumbres que fueron modificándose a través del tiempo.

Laura Pérez Sandi, experta en protocolo gastronómico, comenta que hoy en día el ritmo de la ciudad y los tiempos cortos para comer orillan a las familias a que los hijos se sienten con gorra y lentes de sol en la mesa, o que se parta la pasta de una sola vez.

"Los papás no les enseñamos a comer como nos lo enseñaron nuestros abuelos. Desde no lavarse las manos hasta la postura no correcta se le debe de poner énfasis, para educarlos, a pesar de que exista el temor a que se vaya a molestar", dice.

"Ahora, por el ritmo de vida en que se reduce el tiempo de comida en casa, no hay lugar para educar a los hijos en esto. Los fines de semana comúnmente se prefiere una pizza, un taco, una hamburguesa, comida rápida en donde no se educa sobre eso".

De igual manera es importante que los padres que tienen la costumbre o necesidad de ver asuntos de negocios en algún restaurante o comida especial, también sepan un poco más sobre el tema, y tener así, un as bajo la manga.

Para ayuda de los papás, Pérez Sandi da un rodeo simple por la etiqueta primordial, desde lo que se come y se bebe, hasta cómo debe ser el comportamiento del comensal con su interlocutor.

Para una comida de negocios o formal, es esencial presentarse limpio y con las manos lavadas. Al momento de llegar a la mesa, es deseable sentarse por el lado derecho, sin balancearse en la silla, sin estirarse o cruzar las piernas.

Ya en la comida, si el interlocutor hace una pregunta, lo primero es necesario terminar el bocado y después contestar.
Una falta de educación grave en una comida de negocios es limpiar (rebañar) el plato con un pedazo de pan.

Es mal visto fumar entre plato y plato, y si al final de la comida se hace, primero se le pregunta al comensal si no le molesta.
Jugar con los cubiertos o el salero denota nerviosismo y resta empatía.
Si en la comida asisten mujeres en la mesa, hay que ayudarle a retirar la silla aunque no sea una conocida.

A cualquier comida (bien sea almuerzo o cena) a la que acuda como invitado debe tener un comportamiento correcto en todo momento y para ello es necesario saber cómo debe actuar en todo momento.

En la mayor parte de las comidas, sobre todo cuando son muchos invitados, el sitio será reservado y "marcado" con una tarjeta de mesa en la que se indica su nombre. Esto evita el desorden que podría suponer dejar que cada invitado se sentase donde quisiera.

Una vez en la mesa primero deberían sentarse las señoras (de mayor a menor edad), y luego los caballeros (de la misma forma, de mayor a menor edad). Usted debe sentarse cuando le corresponda.

La colocación en la mesa suele ser de alternancia entre hombres y mujeres; aunque dada la actual evolución social de las parejas, no siempre tiene porque ser así, aunque aún predomine este tipo de colocación.

A la derecha del anfitrión se sienta la señora de mayor categoría o rango de la reunión y, a la derecha de la anfitriona, el señor de mayor rango o categoría.

Los anfitriones son los que marcan el inicio y final de la comida, siempre teniendo en cuenta las circunstancias de la comida y estando atentos, en todo momento, al desarrollo de la misma, para darle el ritmo adecuado. Una vez que despliega su servilleta y toma los cubiertos, se da por comenzada la comida.

El servicio de mesa empieza por la señora de mayor importancia y luego sigue por el resto de señoras. Posteriormente se sirve a los caballeros y en último lugar se sirve a los anfitriones. Si no cuentan con personal de servicio, pueden ser los propios anfitriones los que sirvan, al menos a los comensales de su derecha y luego pasen (o hagan circular) las fuentes entre los invitados para que ellos mismos se vayan sirviendo.

Si se da el caso, de que en la reunión solo hay hombres, como excepción, se puede servir primero a la anfitriona y luego al resto de los caballeros.

El servicio se hace por la izquierda, cuando se sirve en fuentes, y se hace con los propios cubiertos de la fuente, nunca con los cubiertos del comensal.
Se sostiene la fuente con la mano izquierda y se retira la derecha detrás de la espalda para que el comensal se sirva con mayor comodidad. También el camarero puede servir al comensal.
Hay que mantener la fuente a una altura prudencial para que al comensal no le sea demasiado inaccesible la misma. No se debe servir una cantidad excesiva de comida por dos razones fundamentales: dejar comida en el plato, por haberse excedido en la cantidad, y por cortesía pudiendo darse el caso de que no llegase para todos los comensales la cantidad de comida ofrecida si todos los invitados hacen un abuso excesivo en las cantidades.

Si el servicio viene emplatado de la cocina, excepcionalmente, se puede servir por la derecha (aunque como hemos dicho se sirve por la izquierda).

Las repeticiones se pueden hacer a petición de los anfitriones o bien a petición de los comensales (cosa menos habitual). Los anfitriones observando el ritmo de la comida, e incluso por los comentarios de sus comensales, pueden indicar al servicio que se dé una o dos repeticiones de cualquier plato.



EN RESUMEN:

Los buenos modales deben estar presentes en cada situación de tu vida diaria. Cada una de éstas tiene sus propias reglas, por ejemplo, permanecer en silencio durante un concierto, una proyección o una conferencia. Sin embargo, existen “reglas de oro” que aplican en todas las circunstancias. Éstas son algunas de ellas:

- Procura que tu aspecto sea siempre limpio y cuidadoso.
- No te muerdas las uñas ni te arranques los pellejitos de las manos.
- Evita rascarte cuando estés enfrente de otras personas.
- Saluda al entrar a un lugar y despídete al salir de él.
- No eructes, bosteces o te suenes la nariz en público.
- Evita hacer preguntas indiscretas del tipo ¿por qué estás tan gordo? o - - ¿cuánto ganas?
- Cede el paso a las otras personas en la calle y lugares públicos.
- No hagas ruido al comer, usa con cuidado la servilleta y los cubiertos.
- Evita interrumpir a los demás cuando están hablando.
- Jamás emplees groserías o malas palabras en tu vocabulario.

ACTIVIDADES:

RESUELVE EN TU CUADERNO
Teniendo en cuenta la lectura del texto anterior, imagina estás situaciones y describe la forma en que actuarías:

1. Vas sentado en el bus y sube una señora con un bebé. No hay asientos libres…
2. Te invitan a comer a casa de un amigo y el guisado que te sirven te da asco, no es de tu agrado…
3. Tienes ganas de orinar pero el baño de la casa está ocupado…
4. En tu fiesta de cumpleaños se presenta un amigo que no te lleva regalo…
5. Vas con tu mamá al súper y se te antoja tomarte un refresco mientras ella compra…
6. Ya se le acabó el sabor al chicle, quieres escupirlo pero no hay ceniceros cerca…
7. Se acumuló la basura en tu casa, pero el camión no pasó hoy…
8. Haz un dibujo de la situación que te haya parecido más curiosa, en el que aparezcas tú, actuando de la forma que se te ocurrió.
Recuerda que no hay reglas fijas para estos casos. Si no sabes qué hacer en alguno de ellos pide la opinión a tus padres.

sábado, 11 de abril de 2020

Metas Personales



Área
Ética y valores
Grado
Undécimo
Periodo
Segundo
Duración:
2 semanas
Docente
Dayana Estefanía Santos Caballero
I.H.
1 hora semanales
Desempeño
Comprende que la mayor riqueza se encuentra en las diferencias
Desarrolla la capacidad de inventar y recrear en el contexto amoroso- sexual en la pareja

Temas
Proyectos transversales
  Metas personales
Proyecto de vida

Lectura motivacional.

LA LIEBRE Y LA TORTUGA (La historia)
En un recóndito bosque, hace ya algún tiempo, una liebre y una tortuga se retaron a una carrera para ver quién de las dos era la más rápida.
El evento se iba a realizar el domingo al medio dí­a y congregó a todos los animales del Condado que se reunieron para ver tal evento.
Rápidamente la liebre salió en cabeza y en poco tiempo alcanzó una gran ventaja sobre su lenta perseguidora.
Sin embargo, quizá al verse con la victoria en el bolsillo o por cualquier otro motivo, dejó de enfocar su atención y esfuerzo en alcanzar su objetivo, y se dejó distraer por otros muchos aspectos que habí­a alrededor suyo, de hecho, divisó un fantástico árbol, de forma que fue a sentarse a descansar a su sombra y cayó dormido.
Cuando despertó la tortuga estaba a punto de cruzar la meta y pese al esfuerzo de la liebre que trató en vano de retomar la cabeza acabó la tortuga ganando la carrera.
¡CLARO!
En la medida que enfocamos nuestros pensamientos y acciones a nuestras metas, estas están al alcance de nuestra mano, en cambio cuando nos distraemos o dejamos de enfocarnos en ellas, en la misma medida, nos alejamos de ellas.
Actividad
1.       ¿Cuáles son las metas a futuro?
2.       ¿Cuáles son los obstáculos para alcanzarlos?
3.       Encuentras similitudes de tu vida diaria con la fábula. Explica.
CÓMO ALCANZAR TUS METAS
Sin metas no es posible evolucionar y desarrollar todo nuestro potencial.
Si no nos marcamos metas corremos el riesgo de estancarnos y que un día nos preguntemos ¿qué cosas interesantes he hecho en mi vida?, ¿qué me gustaría haber intentado?, ¿qué cosas importantes he conseguido? 
Conseguir metas no tiene nada que ver con conseguir éxitos. Más bien tiene que ver con aprender y vivir experiencias nuevas que nos merecemos.  Porque el éxito no es conseguir una simple medalla. El éxito es la aventura de lo vivido y lo aprendido.
El proceso de desarrollo de una meta supone un gran desafío personal. Ponemos a prueba un sinfín de habilidades tales como: iniciativa, resolución de problemas, creatividad, planificación, motivación, concentración, orientación al logro, compromiso, productividad, gestión eficaz del tiempo…. competencias tan valoradas hoy en día en cualquier ámbito profesional. Pero, sobre todo, nos lleva a la satisfacción personal para con nosotros mismos.
Confía en tus capacidades
Todas nuestras metas son:
– Grandes, por pequeñas que sean.
– Difíciles, por fáciles que parezcan.
– Personales, nuestras y de nadie más.
 Ilusionantes, y es que solo el hecho de ponerse una meta concreta y dar los primeros pasos genera una sensación especial de bienestar y de, por qué no decirlo, ¡felicidad! Sientes que puedes alcanzarla. Sientes una confianza creciente en tus propias capacidades.
Pequeños pasos
Las metas comienzan con pequeños pasos en nuestro día a día y que nos llevan con toda probabilidad a conseguir nuestro deseo u objetivo final (cambiar del trabajo, mejorar la salud, las relaciones etc.). Realmente no se trata de hacer grandes cosas, pero sí de hacer cosas de forma consciente que no habíamos hecho antes.
Muchas veces no damos estos pasos por miedo a perder la “seguridad”. Podemos vivir la vida pensando «Virgencita, que me quede como estoy» o «mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer» o podemos dar un paso más allá e intentar descubrir nuevos caminos que nos hagan ¡vibrar! Después de todo ¡solo tenemos una vida! Pues aprovechémosla a tope. Si te da miedo perder la «seguridad», también perderás la libertad de elegir.
Seguridad y libertad no son buenas amigas. ¿Pero hay algo seguro además de lo que ya sabemos?
Disfruta del proceso
En realidad, lo más valioso de ponerse una meta no es conseguir el objetivo final, sino disfrutar durante el esfuerzo y el aprendizaje. Por supuesto que conseguirlo es gratificante, pero es solo un momento. El día en que digas «lo conseguí», todo habrá acabado. Y no se puede vivir permanentemente del éxito momentáneo, hay que seguir. Por ello no puedes parar de ponerte más metas al día siguiente, porque más allá de lograrlo, te sientes en esa nube de motivación y energía deseoso de hacer cualquier cosa que te plantees.
Escribe, escribe, escribe
A lo largo de la vida vamos consiguiendo muchas metas sin apenas haberlas planificado o decidido de forma consciente. Sin embargo, lo que queremos plantear es cómo conseguir una meta que siempre hayas deseado, un sueño de tener, hacer, sentir… cómo hacerlo bien desde el principio.
Establecer una fecha límite hace que te concentres en tu meta y logres ser más productivo
Si quieres saber si tu meta la deseas de verdad y si tiene posibilidades de éxito, hazte estas 10 preguntas:
1. ¿He escrito mi meta?
Escribe tu meta de forma específica en positivo, define qué quieres conseguir, cómo, cuándo, dónde y por qué. Ejemplo: si tu objetivo es bajar de peso, tu meta podría de ser: pasear durante dos meses todos los días una hora, o también, hacer 5 comidas ligeras consumiendo máximo 2000 calorías al día. El proceso de escribir es importante porque hace que pases al plano de la consciencia, a comprometerte contigo mismo, a sincerarte, a fijarla en tu mente y concentrarte en lo que quieres y en tu objetivo.
2. ¿Es realista para mí, está a mi alcance?
Piensa en el grado dificultad. Tu meta debe ser realista y alcanzable. Si te pones una meta demasiado grande puede que enseguida te frustres y no lo consigas nunca. Puedes empezar de menos a más o dividirla en metas más pequeñas y amoldarlas a tus necesidades y recursos (en nuestro ejemplo anterior bastaría con pasear 3 días a la semana). También piensa en tus éxitos pasados.
3. ¿Merece la pena?
Si vas a dedicar parte de tu tiempo, esfuerzo, dinero etc. a conseguir una meta, debes tener claro todos los beneficios y motivos por los cuales deseas conseguirla porque están alineados con tus principios y valores.
4. ¿Tiene fecha límite?
Establecer una fecha límite hace que te concentres en ella y logres ser más productivo. Pon una fecha razonable en función de la dificultad. No tengas prisa por lograr la meta, el tiempo nunca debe ser un impedimento sino tu aliado. Tiene que ser una meta alcanzable.
5. ¿Es afín a mis valores?
Nuestros valores sirven de guía la hora de decidir o actuar. Si tu meta va en contra de tus propios valores y prioridades fracasarás desde el primer momento. Ejemplo: si para ti es importante disfrutar de la familia, no decidas metas que menoscaben este valor, busca la manera de integrarlo.
6. ¿He identificado los obstáculos y los recursos necesarios? 
Está claro que sin obstáculos no hay meta. Escribe todos los obstáculos que encuentres y las soluciones o recursos. El primer obstáculo puedes ser tú mismo. Por recursos se entiende todo lo que necesitas: desde tener una mente positiva a personas que te ayuden, tiempo, dinero, herramientas, información, etc.
7. ¿Tengo un plan de acción?
La meta sin un plan de acción es un mero deseo. Es la manera de verificar que realmente llevas a cabo las acciones previstas. Anota tus acciones en tu agenda o calendario con sus tiempos y fechas límites e intégralo con el resto de tus actividades. Revisa, corrige, mide tus avances. Tu plan es tu hoja de ruta, la forma de hacer tangible tu meta.
8. ¿La he visualizado en mi mente?
Visualizar de principio a fin es una técnica que ayuda más de lo que pensamos a conseguir nuestro reto. La mente no distingue entre lo real y lo imaginario y podemos hacer creer a nuestro cerebro que podemos conseguirlo. Así entrenan los deportistas de élite. Para visualizar puedes pensar todos los días en el resultado exitoso con todo lujo de detalles o pegar alguna foto o imagen relacionada en lugares visibles.
9. ¿Estoy disfrutando desde el primer momento?
Es importante disfrutar del proceso de la meta. Para ello debes olvidarte del resultado inmediato porque sinceramente el objetivo final no es lo importante. Y quien entienda esto conseguirá alcanzar su objetivo más fácilmente. Disfrutar es simplemente sentirse motivado en el presente, cumplir con el trabajo, comprobar los avances, en definitiva, concentrarse en la meta te permitirá disfrutar a pesar del esfuerzo.
10. ¿He tenido en cuenta cómo protegerla?
Cuando tienes una meta clara y decides ponerte a trabajar en ella, no puedes dejar que otros interrumpan o interfieran, debes protegerla como si fuera tu mayor tesoro.  Decir “no” cuando sea necesario hará que te concentres en lo tuyo. Lo mejor para evitar distraerte es establecer tiempos y rutinas diarias.
Dice la frase «Para alcanzar algo que nunca has obtenido tendrás que hacer algo que nunca hiciste». 
Con estas 10 preguntas deseo animarte a que desarrolles cualquier meta de forma consciente y disfrutes del proceso. Piensa en cosas que siempre has deseado, aprovecha una oportunidad que se te presente o cambia tus circunstancias. Lo peor que te puede pasar es que seguramente consigas mucho de lo que querías y descubras otros grandes alicientes en el camino. Tu mayor premio.
ACTIVIDAD
Lee el texto anterior y reflexiona de la importancia de planificar tus metas.

















Elabora de manera creativa (friso, libreta, collage) tu proyecto de vida enfocado a las principales metas que tengas. Guíate del modelo para el contenido.


COMO ELABORAR UN PROYECTO DE VIDA
La elaboración de un proyecto de vida, debe considerar aspectos tales como: el entorno y conocimiento de la persona; la búsqueda de información para satisfacer las inquietudes y posibilidades que nos rodean para alcanzar las metas propuestas; y la flexibilidad, que no debe faltar, pues los seres humanos poseen múltiples intereses, habilidades y la capacidad de rectificar, además los resultados no dependen sólo de la persona.

1. El punto de partida Mi situación
1.       Mis fortalezas.
2.       Mis debilidades.

2. Autobiografía
1. ¿Quiénes han sido las personas que han tenido mayor influencia en mi vida y de qué manera?
2. ¿Cuáles han sido mis intereses desde la edad temprana?
3. ¿Cuáles han sido los acontecimientos que han influido en forma decisiva en lo que soy ahora?
4. ¿Cuáles han sido en mi vida los principales éxitos y fracasos?
5. ¿Cuáles han sido mis decisiones más significativas?

3. Rasgos de mi personalidad
Enuncie 5 aspectos que más le gustan y 5 que no le gustan con relación a:
1.       Aspecto físico
2.       Relaciones sociales
3.       Vida espiritual
4.       Vida emocional
5.       Aspectos intelectuales
6.       Aspectos vocacionales

4. Quién soy

1. ¿Cuáles son las condiciones facilitadoras o impulsadoras de mi desarrollo (tanto personales como las existentes en el medio)?
2. ¿Cuáles son las condiciones obstaculizadoras o inhibidoras para mi desarrollo (tanto personales como las existentes en el medio)?
a.       Es posible el cambio
b.      Es factible el desarrollo
c.       No es posible cambiar (justificar porque no)
3. ¿Cuál será el plan de acción a seguir?

4. ¿Quién seré? Convertir sueños en realidad
1. ¿Cuáles son mis sueños?
2. ¿Cuáles son las realidades que favorecen mis sueños?
3. ¿Cómo puedo superar los impedimentos que la realidad me plantea para realizar mis sueños? ¿Cómo puede potenciar o enriquecer mis condiciones facilitaras? ¿Cómo puedo enfrentar las condiciones obstaculizadoras?
4. ¿Cómo sé que logré realizar lo que quería? ¿Cuáles serán las soluciones? ¿Cuáles serán las acciones derivadas a seguir?

5. Mi programa de vida
1. El propósito de mi vida. es...

2. Analizo mi realidad para realizar el plan de acción: ¿Cuál es mi realidad? ¿Qué tengo? ¿Qué necesito? ¿Qué puedo hacer? ¿Qué voy a hacer?

A continuación, algunas ideas para elaborar tu proyecto de vida creativo.